La carrera de la eriza - Y como desenlace, su continuación en "La carrera de la eriza". Ahora, mis dos céntimos: osos/osas y madroños/madroñas, desde el cariño, os pueden ir dando por donde la espalda pierde su nombre. Cada día me avergüenzo más de un país, donde la mayor preocupación de una comunidad sea, si el monigote de un escudo tiene o no huevos, gordos y cuadraos, como el caballo de Espartero.